UNIVERSITAT POLITÈCNICA VALÈNCIA

Un equipo de la Universitat Politècnica de València (UPV) dirigido por el profesor José Miguel Adam y que cuenta con el apoyo de una Beca Leonardo de la Fundación BBVA, ha desarrollado un proyecto de diseño de las columnas de esquina cuyo objetivo es evitar el colapso total de edificios críticos (hospitales, colegios, terminales de pasajeros...) en caso de ataque terrorista, accidentes o desastres naturales como terremotos. 

Este proyecto aspira a dotar a los edificios críticos o de alta ocupación de mayor robustez y seguridad y a reducir su vulnerabilidad y el número de víctimas en caso de siniestro. Según explica el profesor Adam, "se trata de definir técnicas de diseño que permitan crear caminos de carga alternativos, de tal forma que, cuando una columna falla, su carga se redistribuya entre otros elementos del edificio".

Los edificios tienen mecanismos resistentes que no se activan en situaciones normales, "pero que pueden tener una gran importancia a la hora de soportar un evento extremo". Es en la posible activación de estos mecanismos donde se centra la mejora de la resistencia a colapso de los edificios, añade Adam. Y en este aspecto juega un papel decisivo la colocación y uso del hormigón durante el proceso constructivo.

Con este nuevo diseño pensado para las columnas de las esquinas se podría haber reducido el impacto sobre el edificio federal de Oklahoma objeto de un ataque terrorista en 1995 que se cobró 168 vidas, o el recibido por la sede de la Asociación Mutual Israelita de Buenos Aires en 1994, en el que murieron 85 personas.

A partir de este proyecto se ha construido el primer edificio-probeta a escala real en España resistente a eventos extremos que, ubicado en la localidad valenciana de Alberic, ha sido cofinanciado por la empresa Levantina, Ingeniería y Construcción-LIC. Este edificio se ha monitorizado con galgas extensométricas, unos sensores que permiten controlar la deformación del hormigón, y con captadores de desplazamiento, acelerómetros eléctricos y de fibra óptica, y cámaras convencionales y de alta velocidad con las que se visualiza la respuesta del edificio.

Durante la presentación de este edificio se realizaron varias pruebas. En una de ellas, una potente máquina pesada se anudó a una columna metálica articulada de una de las esquinas del edificio de dos plantas. La máquina retrocedió y estiró, la columna cedió y se dobló pero el edificio no se derrumbó. Solo se movió 48 milímetros. En otra de las pruebas se repitió el ejercicio pero en una columna de la esquina opuesta y con la diferencia de que el piso de arriba estaba tabicado. El edificio se resintió aún menos: solo un movimiento de 3,5 milímetros. Esto demuestra, según Adam, "la eficacia de unos cerramientos bien diseñados".

Desde el ataque a las Torres Gemelas se ha investigado mucho en los métodos de construcción para evitar colapsos, la mayoría de veces en laboratorios en edificios que iban a ser demolidos. De ahí la importancia de tener un edificio-probeta como el de Alberic y los ensayos que en él se realizan. 

La investigación, que cuenta con el respaldo del Ministerio de Fomento, se enmarca dentro del reto 'Sociedades Seguras' del Horizonte 2020 y tiene por objeto proteger y mejorar la resilencia de infraestructuras críticas, cadenas de suministro y modos de transporte. 

Además del profesor Adam, el equipo lo conforman los investigadores del Initituto de Ciencia y Tecnología del Hormigón (ICITECH) de la UPV Elisa Bartolesi, Manuel Buitrago y Pepe Calderón, y cuenta con la colaboración del investigador de la University of Surrey Juan Sagaseta.